La presente investigación busca determinar cuáles son las condiciones que existen en las instituciones del Estado hondureño para la entrega de información a los ciudadanos y qué tipo de restricciones formales

y no formales hay que limitEn el acceso a la información.

Este estudio se hace en el marco de una lucha por lograr la aprobación de la Ley de Acceso a la Información Pública, la cual surge de las demandas ciudadanas de mayor transparencia en el accionar del Estado, pero además de la creencia en que operan una serie de restricciones a nivel institucional que impiden la divulgación de información. 

El objetivo del presente informe es determinar científica y empíricamente si existen esas restricciones y bajo que condiciones trabajan. Para hacerlo se realizaron una serie de visitas a las instituciones públicas más importantes del país y a algunas ONGs.

Para realizar esa parte de la investigación manejamos el concepto de “potencialmente conflictivo” para referirnos a aquel tipo de información que genere incomodidad en los funcionarios cuando los ciudadanos la solicitan.

Además se analizó como opera la “cultura criptocrática” al interior de las instituciones del Estado, la cual definimos como “aquel conjunto de reglas escritas y no escritas que restringen la divulgación de información dentro de las instituciones o empresas fomentando el secreto”. Podemos referirnos a la misma también como “cultura del secreto”. 

METODOLOGÍA EMPLEADA PARA LA INVESTIGACIÓN

El trabajo se dividió en dos etapas: a) estudio acerca de las condiciones de apertura institucional para la entrega de información a los ciudadanos, y b) estudio de la “cultura criptocrática” (o de secreto) al interior de las mismas. 

En la primera etapa se buscó determinar la capacidad de respuesta ante la solicitudes ciudadanas de información y en la segunda conocer por qué se restringe la entrega de información (razones institucionales y culturales).

La metodología empleada fue de tipo cualitativa y cuantitativa empleándose dos técnicas para la recolección de la información: a) la observación participante para la primera etapa cuyos resultados se registraron en tres protocolos distintos , y b) la entrevista en profundidad realizada a directores de las oficinas de relaciones públicas y jefes de las unidades que sistematizan la información al interior de las instituciones para la segunda etapa. 

Los datos obtenidos en ambas etapas (exclusivamente cualitativas) fueron analizados y se les asignó valores numéricos para ser estudiados cuantitativamente. 

Para la realización de la primera etapa se contrató a tres asistentes de investigación para solicitar distinto tipo de información y medir el tipo de respuesta institucional ante los pedidos. Éstos actuaron como “compradores misteriosos” de información, visitando por separado cada una de las instituciones y registrando todo lo observado en sus protocolos. 

Siempre se identificaron como estudiantes universitarios que buscaban información con objetivos académicos, ya que en los ensayos previos a la investigación y en el testeo piloto de los protocolos se evidenció que eran menos “sospechosos” que “ciudadanos comunes” exigiendo información en función de un interés legítimo de conocer aspectos relativos a las instituciones. 
La segunda etapa implicó visitas a cada una de las instituciones del Estado para realizar una entrevista en profundidad a los jefes de relaciones públicas o comunicación, y a los encargados de sistematizar la información. 

En el primer grupo se tomó como colectivo referencial también a los asistentes de los departamentos de comunicación en los casos que en se hiciera imposible entrevistar a los titulares de los departamentos . 

En el segundo grupo se identificó a los directores de la Unidades de Planificación, Evaluación y Gestión (UPEG) de las instituciones del Estado en función varias razones: a) son los encargados de sistematizar gran parte de la información de la institución y desde su posición tienen una visión general de todo el proceso de construcción de las bases de datos estatales, b) son entidades relativamente recientes dentro de las mismas y sus empleados se conciben a sí mismos como ajenos al sistema institucional del secreto por lo que se pensó que podían ofrecer una visión relativamente objetiva de la situación interna, y c) en su visión también confluye la perspectiva de los mandos intermedios sobre las limitaciones y posibilidades de la divulgación de información, algo alejadas de las consideraciones políticas que agobian a los funcionarios de alta jerarquía y que podían constituirse en limitaciones a la entrega de información...

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