En Honduras, ejercer el periodismo implica enfrentar riesgos sistémicos significativos. Las amenazas directas, la vigilancia y la presión ejercida por funcionarios públicos o actores con poder económico generan un efecto amedrentador (chilling effect) que trasciende al individuo para afectar al conjunto de la sociedad, restringiendo el flujo de información esencial para la democracia.
El caso reciente del diputado Stephen García del Partido Nacional, denunciado por periodistas de Islas de la Bahía, ilustra dramáticamente esta realidad. El parlamentario habría amenazado telefónicamente a al menos cuatro periodistas que investigaban la muerte de una mujer Roatán, quien no pudo ser tratada por una emergencia de salud en el sector insular entre otros problemas denunciaron el incremento del costo del transporte a través de avionetas de la Fuerza Aérea de Honduras en el departamento insular, las debilidades sistemáticas del sector salud y la falta de voluntad política para hacerles frente.


