Tegucigalpa, Francisco Morazán (C-Libre).- A Fraklin Omar Peña Menjivar, técnico de Radio Nacional de Honduras (RNH) fue necesario que le costuraran una herida en su cuero cabelludo con cinco puntos y otra herida en su muñeca, con dos puntos. Al momento está con fuerte dolor en sus costillas, el pecho y a nivel de su columna, según describió al Comité por la Libre Expresión, se siente como que lo atropelló un camión “Me duele increíble las costillas y todo el pecho a pesar del medicamento me cuesta dormir”. 

Según trascendió en medios televisivos llegó cerca de las 11:00 de la mañana a las inmediaciones del Centro de Formación Profesional (INFOP) para dar cobertura informativa a una protesta ciudadana que se llevaba a cabo en el lugar. Después de realizar varios reportes informativos, precisamente al momento del desalojo forzado, de los manifestantes, por parte de agentes de la Policía Nacional; él y otras personas se refugiaron en la estación de combustible, cercana a las instalaciones del INFOP, para protegerse de una “terrible lluvia de piedras”.

Luego de unos minutos, al transitar en dirección a las oficinas de tránsito fue detenido, junto a otras personas, por unos policías quienes, le rociaron los ojos con gas y los llevaron al interior del INFOP, los encerraron en una salón, los redujeron y luego comenzaron con una seria de agresiones físicas. “Nos pusieron las chachas y comenzaron a darnos patadas, toletazos y amenazas que nos iban a desaparecer, fue toda una tortura psicologica”, comentó una de las victimas. 

Según descripción de Fraklin y por lo visto en la transmisión en vivo, le dieron fuertes golpes en la cabeza que le hizo una abertura, así mismo le hirieron una de sus muñecas, además de golpes en su “columna, costillas, piernas y una fuerte patada en su pecho”, la que pese a medicamentos; le impide poder dormir. 

En la televisión, comentaron que luego de ser “reducidos y sometidos en el suelo fue cuando empezaron realmente a golpearnos con patadas, toletazos, la agresión fue criminal, lo hacían con mucho odio”, puntualizó uno de los manifestantes que también fue víctima de la agresión policial.

“Que nosotros éramos unos mierd&, que nos iban a llevar a violarnos y nos iban a meter fuego”, era todo ataque psicológico terrible, ustedes de esta noche no salen vivos”, fue otro de los detalles descritos por las víctimas del desalojo forzado. 

Distintos medios de comunicación replicaron las declaraciones de las víctimas de la agresión

Decir que trabajaba para Radio Nacional de Honduras, no fue suficiente para los policías, dijo, Fraklin, al equipo técnico de C-Libre como parte de su lamentable testimonio de los sucedido el lunes 15 de diciembre del presente año. Es de hacer notar que actualmente y por motivos de seguridad se encuentra desplazado de manera forzado de su residencia y en el presente 2025, cumplio tres años de labores en RN. 

El Comité por la Libre Expresión (C-Libre) expresa su profunda preocupación y condena enérgica ante la brutal agresión perpetrada por agentes policiales contra un comunicador social, hecho que constituye una grave violación a los derechos humanos, a la libertad de expresión y al derecho fundamental a la vida e integridad personal.

Según la información recibida, el comunicador social fue golpeado de manera violenta por elementos policiales, provocando una herida en la cabeza que requirió la aplicación de tres puntos de sutura, así como una lesión en una de sus muñecas que necesitó dos puntos para cerrar la herida. Estas acciones no solo evidencian un uso desproporcionado de la fuerza, sino que reflejan un patrón alarmante de violencia institucional contra quienes ejercen la labor de informar.

C-Libre recuerda que la vida humana es el valor supremo protegido por el ordenamiento jurídico nacional e internacional. Cuando la víctima es un comunicador social, la agresión adquiere una dimensión aún más grave, pues no solo se atenta contra una persona en particular, sino contra el derecho colectivo de la sociedad a estar informada.

La violencia física contra periodistas y comunicadores sociales tiene un efecto amedrentador y silenciador, incompatible con un Estado democrático de derecho. Golpear a un comunicador es un mensaje de intimidación dirigido a todo el gremio periodístico y a la ciudadanía crítica.

La Constitución de la República de Honduras establece garantías claras y obligatorias para el Estado:

  • Artículo 72: Reconoce que es libre la emisión del pensamiento por cualquier medio de difusión, sin previa censura.
  • Artículo 73: Prohíbe restringir o coartar este derecho mediante vías o medios indirectos.
  • Artículo 182: Garantiza la protección de la vida, la integridad física y la seguridad personal.

La actuación violenta de agentes policiales contra un comunicador social contraviene de manera directa estos mandatos constitucionales, especialmente cuando quienes deberían garantizar el orden y la seguridad se convierten en agresores.

El Estado hondureño tiene la obligación positiva de prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos cometidas por sus agentes. La impunidad en casos de agresiones contra periodistas fomenta la repetición de estos hechos y debilita gravemente la democracia.

Asimismo, Honduras está obligada a cumplir con estándares internacionales que protegen la libertad de expresión y la integridad de periodistas, los cuales establecen que ningún comunicador debe ser objeto de violencia por el ejercicio de su labor informativa.

Ante estos hechos, el Comité por la Libre Expresión exige:

  1. Una investigación inmediata, independiente y exhaustiva sobre la agresión sufrida por el comunicador social.
  2. La identificación y sanción penal y administrativa de los agentes policiales responsables.
  3. Garantías de protección y no repetición para el comunicador agredido y para el gremio periodístico en general.
  4. Atención médica, psicológica y reparación integral para la víctima.

C-Libre reitera que ninguna circunstancia justifica la violencia estatal contra periodistas. Defender la vida y la integridad de los comunicadores sociales es defender la democracia, la libertad de prensa y el derecho del pueblo hondureño a estar informado.