Tela. Atlántida (C-Libre).- Reynaldo Amaya López (68), comunicador social en la ciudad de Tela en la zona norte del país; fue víctima de una agresión verbal, hostigamiento e intimidación, producto de su labor informativa, según comentó al equipo técnico del Comité por la Libre Expresión (C-Libre) la agresión fue perpetrada por vendedores ambulantes quienes reaccionaron con insultos y descalificaciones públicas luego de que el comunicador expresara su simpatía por la puesta en marcha de un proceso de reordenamiento urbano que contempla la reubicación del comercio informal que actualmente ocupa las aceras de algunos lugares de la ciudad.

Reynaldo Amaya López, es comunicador social que labora para Canal 24 como reportero y presentador de un espacio informativo de lunes a viernes de 12:00 del mediodía a 1:00p.m, trasciende que Amaya mantiene este espacio informativo desde hace varios años, abordando temas comunitarios, sociales y de gestión municipal.

Según el testimonio de Reynaldo Amaya López, el viernes 23 de enero, al finalizar su noticiero, recibió una llamada desde la Oficina de Relaciones Públicas de la Municipalidad de Tela, informándole que se desarrollaría una reunión con directivos de los vendedores ambulantes. El comunicador, junto a su camarógrafo, se trasladó al lugar con el propósito de realizar la cobertura periodística y entrevistar a los funcionarios municipales que atenderían la reunión, entre ellos el director de Justicia Municipal y el director de la Policía Municipal.

La reunión tenía como objetivo discutir un reordenamiento de los vendedores ambulantes, para permitir que los peatones transiten por las aceras y no por la calle, evitando riesgos de atropellamientos. Amaya enfatiza que no se trataba de un desalojo, sino de un proceso de organización del comercio informal en las principales vías de Tela.

Al llegar al salón donde supuestamente se realizaría la reunión, Amaya notó que no estaban presentes los funcionarios municipales. Sin intención de ofender a los vendedores, expresó a su camarógrafo: “no hay nadie, vámonos”, refiriéndose a la ausencia del director de Justicia Municipal y del director de la Policía Municipal.
Posteriormente, el comunicador se dirigió a la Oficina de Relaciones Públicas, donde finalmente encontró a los funcionarios, logrando completar la cobertura.

Sin embargo, al salir del lugar, en la vía pública se encontraba un grupo numeroso de vendedores ambulantes que comenzaron a gritarle insultos, descalificaciones y ataques personales por su postura favorable al reordenamiento de la ciudad.

En un video que circuló en redes sociales, se observa a Amaya saliendo con su mochila al hombro mientras recibe los gritos, el material fue captado por Ricardo Luján, corresponsal de La Tribuna, quien registró en primer plano las agresiones verbales. Reynaldo Amaya expresó su preocupación señalando:
“Ahí hay toda clase de gente y yo tengo temor de que me vaya a pasar algo. Mi temor es ese, que me pase algo. Yo no quiero problemas con nadie, pero los televidentes llaman y dicen que no se puede caminar por las aceras porque están llenas y hay que tirarse a la calle”.

Desde C-Libre se advierte que las agresiones verbales provenientes de personas particulares representan un riesgo real para la integridad de periodistas y comunicadores, ya que:
*Normalizan el discurso de odio contra la prensa.
*Exponen al comunicador a agresiones físicas posteriores.
*Generan autocensura por temor a represalias.
*Incentivan la estigmatización pública del trabajo periodístico.
*Pueden escalar hacia ataques colectivos difíciles de controlar.

Para el personal técnico de esta organización, con una experiencia de unos 25 años en la defensa y promoción de la Libre Expresión y Libertad de Prensa; en estos contextos sociales tensos, como el reordenamiento urbano, el periodista queda vulnerable frente a grupos que perciben la información como una amenaza a sus intereses económicos o políticos.

Se reitera que la labor de Amaya, al informar sobre un tema de interés público como la movilidad y seguridad peatonal, no puede convertirse en motivo de hostigamiento, intimidación ni violencia, este caso constituye una forma de obstrucción al ejercicio periodístico, ya que mediante insultos y descalificaciones se busca desacreditar, intimidar y silenciar a un comunicador por expresar opiniones y difundir información de relevancia comunitaria.

La agresión también afecta el derecho de la ciudadanía a estar informada sobre procesos municipales que inciden directamente en la seguridad, el ordenamiento territorial y la convivencia urbana. Se recuerda a todos los sectores de la población organizada que la Constitución de la República de Honduras establece en su artículo 72 que es libre la emisión del pensamiento por cualquier medio de difusión, sin previa censura. Así mismo el artículo 73, no se puede restringir el derecho de expresión ni por medios directos ni indirectos.

Como C-Libre, se exhorta a:
Las autoridades municipales de Tela garanticen condiciones seguras para la cobertura periodística.

Que se promueva el respeto al trabajo de los comunicadores sociales por parte de todos los sectores.

Que se evite la estigmatización de periodistas por informar u opinar sobre temas de interés público.

Que se adopten medidas de prevención para evitar la escalada de agresiones contra Reynaldo Amaya López.

Finalmente, la agresión verbal sufrida por Reynaldo Amaya López en Tela no es un hecho aislado, sino parte de un contexto donde la intolerancia frente a la información pública pone en riesgo la libertad de expresión, de ahí que esta organización de sociedad civil C-Libre reitera que ningún comunicador debe ser intimidado por cumplir su función social de informar y que el respeto a la prensa es un pilar indispensable para la democracia y la convivencia ciudadana en Honduras.