Alerta 066-2018

Comité por la Libre Expresión (C-Libre).- “…la inteligencia del Estado debería haber identificado a todos estos estudiantes o cualquier institución del Estado ya debería de estar preparando una acción para contrarrestar a estos anárquicos…”.

Estas fueron las palabras vertidas el día miércoles primero de agosto en el foro televisivo “Frente a Frente” por el director de dicho espacio, el periodista Renato Álvarez, en referencia a grupo de estudiantes que se tomaron las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en demanda de una reducción del costo al combustible.

Álvarez en un tono fuerte y reiterativo, tildó al Estado de Honduras de ser pasivo, que solo ve las cosas y no hacen nada, “el Estado debe hacer algo contra estos anarquistas”, aseveró el periodista. (https://www.facebook.com/josecarlos.cardonaerazo/videos/2047383431961667/UzpfSTEwMDAwMDQ2MzgyMjgxODoyNzA3NDA3NDYyNjE4MDIx/)

Al respecto, existen instrumentos internacionales que reflejan la voluntad de los Estados de prohibir explícitamente ciertos contenidos de discurso por ser particularmente violentos y gravemente violatorios de los derechos humanos, entre  estos los relacionados a la apología de la violencia, propaganda de la guerra, incitación al odio por motivos discriminatorios, así como la incitación pública y directa al genocidio.

Al respecto, el artículo 13.5 de la Convención Americana establece que: “…estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional”.

Bajo este contexto, Álvarez aseguró que los universitarios son una “vergüenza para el país…”, calificativo que fue condenado por varios padres de familia y estudiantes que vía redes sociales, ha responsabilizado al periodistas por cualquier agresión en su contra en consecuencia del discurso de odio en contra de los universitarios.

Finalmente es oportuno resaltar que pese a la represión por parte de policías y militares contra los universitarios, el periodista pidió a las organizaciones de Derechos Humanos en el país, “no defender a los estudiantes”.