ALERTA 103-2025
Tegucigalpa, Francisco Morazán (C-Libre).- Ángel David Galo Sánchez, periodista de Hable como Habla (HCH) narró que una de las piedras lanzadas por militantes del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) impactó en la calle y rebotó hacia su rodilla, la inflamación le provoca cierta molestia al caminar.
En detalles descritos al equipo técnico del Comité por la Libre Expresión (C-Libre), David expresó que recibió el golpe mientras ejercía labores informativas durante la cobertura de una protesta realizada por militantes del Partido Libertad y Refundación (LIBRE), en la capital de la República. De acuerdo con el testimonio directo del periodista, la agresión ocurrió específicamente durante la cobertura de una protesta desarrollada en el sector del bulevar de las Fuerzas Armadas, en Tegucigalpa.
Ángel David Galo y su camarógrafo, Arnold Aguilera, se desplazaron al lugar tras ser asignados por la sala de redacción, manteniéndose deliberadamente a una distancia prudente del núcleo de la manifestación, atendiendo directrices internas de seguridad emitidas por la coordinación de prensa de HCH, las cuales recomiendan evitar cercanía con manifestaciones de este partido político debido a antecedentes de agresiones contra personal del medio.
Mientras el periodista realizaba una transmisión en vivo y narraba los acontecimientos —incluyendo la quema de llantas y el desarrollo de la protesta—, un grupo aproximado de 30 a 40 personas comenzó a lanzar insultos y descalificaciones verbales, acusando al medio de ser “vendido”, posteriormente, varios manifestantes tomaron piedras y las lanzaron directamente contra el equipo de prensa.
Durante el intento de resguardarse y retirarse del lugar, una de las piedras impactó en el pavimento y rebotó, golpeando al periodista en la rodilla, provocándole lesiones con sangrado e inflamación, por lo que tuvo que recibir atención médica y tratamiento analgésico; su camarógrafo (Aguilera) logró retirarse sin lesiones.
Parece que este hecho no constituye un incidente aislado; puesto que el propio periodista relató haber enfrentado hostigamientos verbales, expulsiones forzadas de protestas y amenazas implícitas en coberturas previas relacionadas con actividades del Partido Libertad y Refundación (LIBRE). “En varios casos, simpatizantes del partido han impedido la cobertura informativa, gritando consignas de rechazo hacia HCH y obligando al personal periodístico a retirarse por razones de seguridad”, apunto Ángel.
Trasciende que estas agresiones reiteradas han llevado al medio de comunicación a restringir la cobertura de determinadas protestas, generando un escenario de autocensura forzada, no por decisión editorial, sino por la falta de garantías mínimas para el ejercicio periodístico.
En C-Libre consideramos que la agresión contra Ángel David Galo representa una grave violación a la libertad de expresión y al derecho a la información, pilares fundamentales de toda sociedad democrática. Estos hechos no pueden analizarse de forma aislada, sino como parte de un patrón sistemático de hostigamiento, estigmatización y violencia contra periodistas que cubren protestas sociales y actores políticos en Honduras. La reiteración de agresiones contra equipos de prensa de HCH —incluyendo amenazas verbales, expulsiones forzadas de espacios públicos y ataques físicos— evidencia un entorno crecientemente hostil para el ejercicio periodístico, que limita la cobertura informativa plural y favorece la autocensura forzada, no por decisión editorial sino por razones de supervivencia. Este escenario resulta particularmente alarmante en un contexto democrático, ya que la violencia y la intolerancia frente a líneas editoriales críticas erosionan el debate público, desalientan la fiscalización ciudadana y envían un mensaje intimidatorio a la prensa en general.
La normalización de estas agresiones socava el Estado de derecho y vulnera el derecho de la población hondureña a recibir información libre, diversa y oportuna. De ahí que la Constitución de la República de Honduras, en su artículo 72, garantiza la libertad de expresión y prohíbe cualquier restricción directa o indirecta a este derecho, asi mismo, el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos protege el derecho de toda persona a buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole.
Por otra parte, la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) establece que la violencia contra periodistas, así como la impunidad de estos actos, constituyen una grave amenaza para la libertad de expresión y deben ser prevenidas, investigadas y sancionadas por el Estado.
El Estado hondureño tiene la obligación no solo de abstenerse de vulnerar estos derechos, sino también de garantizar condiciones seguras para que periodistas y comunicadores puedan ejercer su labor sin temor a represalias. La falta de prevención, la ausencia de protocolos eficaces y la impunidad frente a agresiones reiteradas constituyen una forma de responsabilidad por omisión, incompatible con los estándares internacionales en materia de derechos humanos y libertad de expresión.
Para un ejercicio seguro y ante estos hechos, C-Libre):
- Condena públicamente la agresión física contra el periodista Ángel David Galo Sánchez.
- Exige a las autoridades competentes una investigación inmediata, imparcial y efectiva que identifique y sancione a los responsables.
- Llama a los partidos políticos y a sus militantes a respetar el trabajo de la prensa y a abstenerse de cualquier acto de violencia, intimidación o estigmatización.
- Urge al Estado hondureño a implementar medidas de protección efectivas para periodistas que cubren protestas y contextos de conflictividad social.
- Advierte que la repetición de estos hechos profundiza un clima de censura y pone en riesgo la democracia y el Estado de derecho.
C-Libre continuará documentando y denunciando las agresiones contra la prensa, reiterando que los ataques contra periodistas de HCH y otros medios no son hechos aislados, sino parte de un contexto de intolerancia política que debe ser abordado de manera urgente por el Estado hondureño y reafirma su compromiso con la defensa irrestricta de la libertad de expresión y el derecho de la sociedad hondureña a estar informada, advirtiendo que sin garantías para la prensa no puede hablarse de democracia plena.



