ALERTA 29-2026
Tegucigalpa, Honduras (C-libre).- Trasciende la destrucción de una manifestación artística feminista que distintas organizaciones que promueven y defiende los derechos de las mujeres en Honduras, había instalado en un lugar de la Plaza Central de Tegucigalpa.
De acuerdo con información difundida en redes sociales y publicada por el medio digital Reporteros de Investigación, una “antimonumenta” feminista, colocada el pasado 8 de marzo en el Parque Central de Tegucigalpa, fue destruida por personas no identificadas”
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Al momento se sabe que la intervención artística había sido instalada por diversas organizaciones feministas, entre ellas la Red Lésbica Cattrachas, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. A consideración de Seidy Irías, reconocida defensora de derechos humanos en el país, “la acción colectiva se realizó bajo el lema: Nos sobra voz para gritar justicia”, destacando que “No es solo una estructura; es un símbolo de nuestra resistencia, un espacio de memoria y un recordatorio de la lucha colectiva frente a la violencia que enfrentamos las mujeres en Honduras”.

Para el Comité por la Libre Expresión (C-Libre) este acto de agresión a una voz colectiva representa una forma de censura, intolerancia y violencia simbólica contra las mujeres y organizaciones defensoras de derechos humanos. La destrucción de esta “antimonumenta” no debe interpretarse como un acto aislado de vandalismo, sino como una acción con carga simbólica dirigida contra la expresión feminista en el espacio público.
Este tipo de manifestaciones artísticas constituyen formas legítimas de ejercicio de la libertad de expresión, particularmente para sectores históricamente marginados, por lo tanto eliminar físicamente este símbolo implica, tiene varias implicaciones entre las que se pueden mencionar: La negación del derecho a la memoria colectiva, especialmente de las víctimas de violencia de género. Un intento de silenciar narrativas feministas que cuestionan estructuras de poder y desigualdad. Una forma de violencia simbólica y política, dirigida a desalentar la participación de las mujeres en el debate público.
Es de mencionar que además de la Constitución de la República de Honduras en la que se reconoce el derecho a la libertad de expresión y el acceso al espacio público como ámbito para el ejercicio de derechos fundamentales; a nivel internacional, este hecho contraviene obligaciones asumidas por el Estado de Honduras, particularmente en el marco de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la cual establece que: Los Estados deben eliminar la discriminación contra la mujer en la vida pública y política, garantizando su participación en igualdad de condiciones.
Así mismo se deben adoptar medidas para modificar patrones socioculturales de conducta basados en la idea de inferioridad o subordinación de las mujeres, por otra parte, los Estados tienen la obligación de proteger el derecho de las mujeres a expresarse libremente, organizarse y participar en procesos sociales y culturales sin temor a represalias.
En la misma línea temática, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH ha señalado que la expresión artística en el espacio público “es una forma protegida de discurso, especialmente cuando aborda temas de interés social como los derechos humanos”.
Ante estos hechos, C-Libre condena enérgicamente la destrucción de la manifestación artística feminista y exige a las autoridades del Estado de Honduras investigar de manera diligente los hechos y sancionar a los responsables. Insta a garantizar condiciones seguras para el ejercicio de la libertad de expresión y la protesta pacífica, especialmente para mujeres y defensoras de derechos humanos.
Finalmente C-Libre, llama a las autoridades municipales a proteger las expresiones culturales y de memoria histórica en espacios públicos y recuerda al Estado de Honduras su obligación de cumplir con los estándares establecidos en la CEDAW y otros instrumentos internacionales de derechos humanos.
La destrucción de esta “antimonumenta” no solo afecta una estructura física, sino que representa un ataque directo a la memoria, la resistencia y la voz de las mujeres en Honduras. En contextos de violencia estructural, estos actos contribuyen a profundizar el silencio y la exclusión, debilitando los principios democráticos y el respeto a los derechos humanos.


