Tegucigalpa, Francisco Morazán (C-libre).- El medio de comunicación Canal 11 denunció públicamente este día (3 de diciembre 2025) la suplantación de su identidad digital, luego de que circulara un documento con supuestos resultados electorales atribuidos falsamente al canal, según datos que circularon en las redes sociales. 

De acuerdo con la denuncia pública realizada por Canal 11, personas no identificadas difundieron un documento que presentaba presuntos resultados electorales utilizando la identidad del medio, haciéndolo pasar como fuente informativa legítima. 

El material fue divulgado a través de la empresa Opinómetro, la cual fue señalada por el propio canal como responsable de circular información falsa asociada indebidamente a su línea editorial, esta acción generó confusión en la audiencia y colocó al medio en una situación de vulnerabilidad, al atribuirle contenidos que no produjo ni avaló.

En una comunicación institucional, Canal 11 advirtió que dicha práctica no solo afecta su credibilidad institucional, sino que también puede incidir en la percepción pública durante un contexto electoral sensible, donde la manipulación informativa tiene impactos directos en la democracia. La suplantación de identidad, se traduce en una forma de violencia digital que utiliza el prestigio del medio para legitimar narrativas ajenas, afectando la confianza ciudadana y exponiendo al canal a posibles ataques, estigmatización o represalias derivadas de información que no le pertenece.

En apreciaciones del Comité por la Libre Expresión (C-Libre) la utilización del nombre, imagen institucional y credibilidad de Canal 11 para difundir información no producida ni verificada por el medio constituye una agresión directa a su labor periodística, a su reputación y al derecho ciudadano de recibir información veraz.

“La agresión ocurre en un entorno donde las plataformas digitales se han convertido en escenarios centrales para la disputa política y comunicacional, de ahí que la circulación de documentos falsos, encuestas manipuladas o supuestos resultados electorales sin respaldo técnico se ha incrementado como mecanismo de presión, propaganda o desinformación”, sostiene el equipo técnico de la organización.

Según información recibida por C-Libre a inicios del año, Opinómetro es una empresa creada por activistas del partido Libertad y Refundación (LIBRE) y en la que presuntamente laboran empleados gubernamentales con el objetivo de “blanquear” la imagen de la candidata presidencial Rixi Moncada. Este contexto incrementa la gravedad del caso, ya que la suplantación de la identidad de un medio de comunicación no ocurre de forma aislada, sino dentro de una dinámica de instrumentalización política de la información, donde los medios son usados como fachada para legitimar narrativas partidarias.

“La utilización indebida del nombre de Canal 11 coloca al medio como actor involuntario dentro de una estrategia de comunicación política, vulnerando su independencia editorial y le expone a confrontaciones que no le corresponden”, dice un representante del área legal de C-Libre. 

C-Libre clasifica este hecho como: Una agresión digital, calificada como suplantación de identidad. Abona la desinformación, el uso indebido de marca e imagen periodística y crea un riesgo de estigmatización y descrédito.

La suplantación digital consiste en hacerse pasar por un medio o periodista para publicar contenidos falsos o manipulados, lo que afecta no solo a la víctima directa, sino al ecosistema informativo en general.

En este caso, el daño es múltiple, porque:

Se compromete la credibilidad de Canal 11.

Se engaña a la audiencia.

Se vulnera la libertad editorial.

Se expone al medio a posibles represalias derivadas de información ajena.

Este tipo de agresión no requiere violencia física para producir impacto, pues opera mediante la manipulación de la identidad, el prestigio y la confianza construida por años de ejercicio periodístico.

La suplantación de identidad constituye una forma moderna de censura indirecta y al imponerle contenidos falsos a un medio, se altera su narrativa pública, se afecta su relación con la audiencia y se distorsiona su rol social. 

Además, en contextos electorales, este tipo de prácticas puede utilizarse para:

Legitimar propaganda,

Manipular percepciones ciudadanas,

Desacreditar a medios críticos,

y generar confrontaciones artificiales contra la prensa.

Cuando se normaliza la falsificación de identidad mediática, se debilita el derecho de la sociedad a recibir información confiable y se erosiona el ejercicio periodístico independiente.

Cabe señalar que la Constitución de la República de Honduras, garantiza la libertad de expresión, de prensa y el derecho a informar y ser informado, por otro lado la Ley de Emisión del Pensamiento, protege el ejercicio periodístico frente a interferencias ilegítimas.

Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP), establece el principio de transparencia y veracidad en la información pública. Normativas especiales protección la imagen, nombre y reputación y prohíbe el uso indebido de identidad institucional.

Estos instrumentos establecen que toda persona tiene derecho a buscar, recibir y difundir información sin interferencias, y que el Estado debe prevenir mecanismos indirectos de restricción, incluyendo la manipulación, presión o distorsión del trabajo periodístico.

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH ha señalado que las agresiones digitales, la desinformación y la suplantación constituyen nuevas amenazas estructurales contra la prensa.

C-Libre condena la suplantación de identidad digital contra Canal 11 como una forma de agresión que busca manipular la información, vulnerar la credibilidad del medio y distorsionar el debate público en un contexto electoral, puesto que este tipo de prácticas no solo afectan a un medio en particular, sino que dañan la democracia, al introducir información falsa utilizando la confianza construida por el periodismo profesional.

C-Libre exige:

El cese inmediato de la utilización indebida del nombre e imagen de Canal 11.

La investigación sobre el origen y responsables de la suplantación.

Garantías para que los medios no sean instrumentalizados políticamente.

El respeto irrestricto a la libertad de prensa y a la identidad editorial de los medios de comunicación.

La defensa del periodismo pasa también por proteger su nombre, su voz y su credibilidad frente a las nuevas formas de agresión digital.