ALERTA 16-2025
La Ceiba, Atlántida (C-libre).- Modesto Morales de 55 años, reconocido líder indígena del pueblo miskito y defensor de los derechos colectivos de los pueblos originarios, fue brutalmente atacado por varios sujetos. De acuerdo con información preliminar recabada por medios nacionales y según relató Mirna Wood, representante de la organización indígena Muskiti Asla Takanka (MASTA), con sede en Puerto Lempira, “tres hombres comenzaron a golpearlo y luego, con arma blanca, le produjeron una herida en la garganta”.
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La agresión se registró en la avenida San Isidro, en la ciudad de La Ceiba; específicamente frente a un establecimiento comercial de esa ciudad. Según dictamen médico la agresión fue directa, violenta y con una clara intención de causar daño grave, puesto que Morales sufrió una lesión profunda en la tráquea y una considerable pérdida de sangre, por lo que fue trasladado de emergencia al Hospital Atlántida, donde fue estabilizado.
En declaraciones a medios de comunicación de la zona, este defensor de los derechos humanos de la población de pueblos originarios en Honduras, dijo que su presencia en la ciudad se debe a la atención de algunos casos de miskitos que serían vistos por autoridades del gobierno. Las declaraciones se dan en el marco de su traslado a Tegucigalpa para ser sometido a una operación quirurgica, porque en el centros asistencia de La Ceiba se carece del equipo adecuado.
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Yuam Pravía, sobrina de la víctima, comentó al área técnica del Comité por la Libre Expresión (C-libre) que Modesto Morales es una “persona líder que se ha caracterizado en alzar su voz de manera directa y enérgica ante las injusticias, así mismo ha acompañado a diferentes casos de los paisanos que han requerido defensa a sus derechos humanos”, sostuvo Pravia.
Agrega Yuam que es muy importante destacar que el caso de la afectación física, a un líder de la mosquitia hondureña, defensor de los derechos humanos de la población y asimismo perteneciente a estos pueblos, sea brutalmente golpeado en la vía pública “devela la inseguridad en que todavía está latente, aparte de eso también que da miedo a las personas que quizás tenemos situaciones complicadas de seguridad”; personalmente, “siento miedo y creo también el tema de autoprotección y el cuidado se debe de considerar”, concluyó.
Diversos medios de comunicación dieron cobertura a lo sucedido con Morales quien al momento se encuentra en proceso de recuperación y en continua chequeo médico.
Vea informativo de TV: https://hch.tv/modesto-morales-sobrevive-a-brutal-ataque-en-la-ceiba-exige-justicia-y-proteccion-para-su-familia/
Luego de un análisis del caso, para el Comité por la Libre Expresión (C-libre) la agresión de este defensor de los derechos de los pueblo originarios en Honduras, este es un ataque que no puede considerarse como aislado, puesto que Modesto Morales no es un ciudadano anónimo, sino un referente comunitario que durante años ha acompañado procesos de defensa territorial, exigencia de respeto a los derechos colectivos del pueblo miskito y denuncias públicas relacionadas con abandono estatal, conflictos por recursos naturales y vulneraciones históricas en la región de La Mosquitia.
En el actual contexto de violencia general en el país, la agresión no puede analizarse únicamente como un acto delictivo común, pues la experiencia hondureña demuestra que los ataques contra líderes indígenas suelen estar vinculados a su labor organizativa y de incidencia, por otra parte; Honduras arrastra un preocupante historial de violencia contra defensores de derechos humanos, particularmente aquellos que alzan la voz frente a intereses económicos, territoriales o políticos.
La brutalidad del ataque —golpiza seguida de una herida con arma blanca en la garganta— revela una saña que excede la violencia circunstancial, de ahí que el mensaje que deja este hecho es claro: intimidar, silenciar, sembrar miedo.
Es apremiante señalar que el pueblo miskito, asentado principalmente en el departamento de Gracias a Dios, ha enfrentado durante décadas condiciones de exclusión, pobreza estructural y limitada presencia institucional; en ese escenario, los liderazgos comunitarios cumplen un papel fundamental como mediadores, gestores y defensores de derechos, por lo tanto esa visibilidad también los coloca en situación de riesgo, por consiguiente C-libre señala que el ataque contra Morales se inscribe en una realidad nacional en la que los mecanismos de protección siguen siendo insuficientes o reactivos y las medidas de seguridad suelen implementarse después de que la agresión ya ocurrió, cuando el daño es irreversible.
Frente a esta situación, el Estado de Honduras tiene la obligación constitucional y convencional de garantizar la vida, integridad y seguridad de todas las personas, especialmente de quienes defienden derechos humanos, puesto que la Constitución de la República reconoce el derecho a la vida y a la integridad personal.
Asimismo, Honduras es Estado Parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que establece el deber de prevenir, investigar y sancionar violaciones a derechos fundamentales. En el ámbito específico de defensores y defensoras, la Declaración de las Naciones Unidas sobre Defensores de Derechos Humanos establece que los Estados deben adoptar medidas efectivas para proteger a quienes promueven y procuran la realización de derechos humanos y libertades fundamentales.
En el caso de los pueblos indígenas, el Convenio 169 de la OIT obliga al Estado a garantizar el respeto a su integridad y a sus instituciones representativas. La agresión contra Modesto Morales activa, por tanto, una responsabilidad inmediata del Estado: investigar con debida diligencia, identificar a los responsables materiales e intelectuales y adoptar medidas de protección urgentes para él, su familia y otros líderes que puedan estar en riesgo.
Ante la gravedad de los hechos, desde el Comité por la Libre Expresión se considera urgente:
Que el Ministerio Público abra una investigación exhaustiva, independiente e imparcial
Que contemple la posible vinculación del ataque con la labor de defensa de derechos ejercida por Morales.
Que se garantice protección inmediata y efectiva para la víctima y su entorno cercano.
Que se refuercen los mecanismos de prevención para líderes indígenas en situación de riesgo, especialmente en regiones históricamente vulnerables.
Que se informe de manera transparente a la sociedad sobre los avances investigativos.
La impunidad en casos de agresiones contra defensores no solo vulnera derechos individuales, sino que debilita la democracia y envía un mensaje de permisividad frente a la violencia.
C-Libre reafirma su posición respecto a que el ataque contra Modesto Morales no es únicamente una agresión física contra una persona; es una agresión contra la defensa de los derechos colectivos del pueblo miskito, es un intento de intimidar la organización comunitaria y de sembrar temor en quienes ejercen liderazgo social.
Honduras no puede normalizar la violencia contra sus líderes indígenas, cada ataque no investigado y sancionado profundiza la desconfianza institucional y amplía la brecha histórica de exclusión.
Esta alerta no es solo un registro de hechos; es un llamado urgente a actuar, porque la vida de un defensor se a puesto en gravedad, mañana puede ser otro liderazgo comunitario, por lo tanto la respuesta del Estado marcará la diferencia entre la continuidad de la impunidad o el compromiso real con la protección de los derechos humanos.


